El consultorio era pequeño, apenas una mesa, dos sillas y un estante repleto de libros médicos y cuadernos anotados con una caligrafía dictada por prisas. En la pared, una radiografía clavada por una chincheta mostraba una silueta de costillas. Frente a la mesa, detrás de unas gafas de montura fina, el doctor Ramírez la observó con la mezcla de curiosidad y fatiga de quien ha visto demasiadas historias.
—He leído su historial —continuó el doctor—. Dolores desde hace meses, náuseas intermitentes, pérdida de apetito… ¿qué más? capitulo 3 la clinica del doctor ramirez exclusive
Capítulo 3 — La clínica del doctor Ramírez El consultorio era pequeño, apenas una mesa, dos
Afuera, la lluvia comenzó a tamborilear en el tejado. El doctor se levantó, se colocó una bata y encendió una lámpara articulada sobre la mesa. De un cajón sacó una pequeña caja metálica con instrumentos cuidadosamente envueltos. Marta, aun con el corazón acelerado, sintió un extraño alivio: la promesa de una explicación tangible. —He leído su historial —continuó el doctor—